Volveré a reandar cada mañana las calles que apuntalan la ciudad, trazadas a soga y cordel por urbanistas despiadados, destilando futuro en cada pisada, expiando días de vino y rosas elongados más de lo necesario, entre acordes y visitas a los más comunes lugares. Pronto sabréis dónde encontrarme, todos los que me busquéis.